Comisiones Obreras de Melilla

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Melilla 2016

2 de mayo de 2010, 13:00

Primero de Mayo 2010.

Un Primero de Mayo Difícil .Lorenzo Lechuga Villegas

Articulo de opinión de Lorenzo Lechuga Villegas .!º Secretario General de CCOO Melilla

Una de las preocupaciones prioritarias que tiene hoy el trabajador, y las organizaciones sindicales, es la lucha contra el paro. El dominio actual del sistema capitalista es mucho más contundente de lo que las teorías marxistas señalaban y han dado lugar que no sólo se paralicen, sino que se retrocedan en las conquistas sociales que durante tantísimos años de lucha hemos ido alcanzando los trabajadores. Pero, además, la voracidad de ese sistema es conseguir dañar también, como es el caso de arrebatarnos aquella virtud más preciada por los obreros: la solidaridad. Este es el nuevo capitalismo que nos domina. Aquel que nos hace retroceder en los derechos laborales y, también, quiere hacernos ver que la condición natural del ser humano, es la corrupción. Miren si no, que un sector del electorado sigue votando a sus políticos condenados o acusados gravemente de corrupción. Lo más grave es que, luego, estos políticos se llenan la boca hablando de valores y de transcendencias humanistas y hasta religiosas. Por todo esto, este 1º de Mayo se nos presenta, de nuevo, como propio de un momento muy difícil para los trabajadores.
Es una situación muy complicada para el mundo del trabajo y para los sindicatos, ante la necesidad imperiosa de encontrar salidas al problema del paro. Por otro lado, el Gobierno se ve desasistido de colaboración por tener una oposición que sólo piensa en gobernar sin aportar ideas concretas y una patronal con desmedidas ambiciones. Después de varios meses de intercambios de puntos de vista entre el Gobierno, la patronal y los sindicatos, con un paquete de medidas que contiene diversas propuestas sobre el empleo juvenil, rebajas en las cotizaciones para los empresarios; indemnizaciones más bajas en los despidos del trabajador, un abaratamiento en sus derechos en "toda regla"; bonificación por contrato indefinido, etc. etc. Sin contar con la silenciosa reforma de las pensiones, su cobro a partir de los 67 años, todavía pendiente. Una batería de propuestas para la negociación no concretadas aún, pero, evidentemente, con graves perjuicios para los trabajadores. Seguimos igual desde que el Gobierno anunciara en el Congreso, el pasado diciembre, sus intenciones de dar paso a una reforma laboral. Más tarde, el 5 de febrero último, nuevas intenciones en las reformas, sin avanzar el lento proceso propuesto en el mes de diciembre. Luego, el 12 y 19 de abril, nuevas propuestas a las que se niega concurrir la CEOE. Por todo esto esperamos (y hasta desesperamos) que el Gobierno y la Patronal tengan la suficiente capacidad no sólo para intercambiar puntos de vistas, sino también para acordar propuestas comunes que nos ayuden a todos a ir sorteando la crisis.
Pero además de este panorama socioeconómico, también quiero hacer hincapié en la lucha por algunas evidencias que aunque lo son, más que de sobra, no hay más remedio que recordarlas y reivindicarlas. Me refiero a lo que aludí, al principio de mi artículo, sobre la corrupción. Parece que la corrupción es algo a lo que aspira todo el mundo y que el fraude es lo más común de todas las cosas humanas. En este 1º de mayo debemos pedir la mano más dura contra ese cohecho, en especial con aquellos que más ejemplo deberían de dar: los políticos.
También hay que dejar bien claro que esta crisis la ha generado el capital financiero y el sistema económico que padecemos, el cual sólo se mueve en función del interés privado a espalda de cualquier beneficio social. Pero la superación de la crisis parece que debe pasar por el sacrificio de los trabajadores. Si se hiciera caso a estas propuestas y a estos agoreros, todavía estaríamos luchando por la jornada de ocho horas, el derecho a la todavía seguridad social y por evitar que los niños trabajaran en las minas. Siempre el capitalismo ha querido salir del atolladero atropellando los derechos de los trabajadores. Ahora bien, debemos tenerlo muy en cuenta, el trabajador no tiene otro protección colectiva o defensa asociativa que los sindicatos. La fuerza para hacer prevalecer sus derechos la tiene en esas organizaciones y en la unidad de acción. Por eso venimos de nuevo a rememorar el significado del Primero de Mayo, una fecha que nos sirve para recordar que ahora, lo mismo que hace un siglo, el capitalismo intenta superar sus dificultades a costa de los trabajadores y, también en muchos países, anulando o recortando las libertades y los derechos. Por eso, hoy volveremos a evocar a aquellos sindicalistas que a finales del siglo XIX mantuvieron unas huelgas duras y muy reprimidas para alcanzar esas conquistas laborales básicas que hoy se vuelven a cuestionar y que han dado lugar a la fecha que ahora estamos celebrando: el 1º de Mayo como día de la lucha de la clase obrera.
Es también el día de manifestar la solidaridad con todos los que lucha por sus derechos y que son reprimidos por ello. Ahí tenemos, por ejemplo, el caso de El Cabanyal (Valencia) a cuyos vecinos manifestamos nuestra solidaridad. Igualmente nos solidarizamos con todos los trabajadores que en el mundo son oprimidos y negados en sus derechos. Por eso, es necesario, lo mismo que siempre, el compromiso de la lucha por un mundo mejor. El trabajador debe comprometerse en la lucha social solidaria. Al luchar por un mundo mejor, el militante obrero -triunfe o fracase- tendrá siempre la posibilidad de dar a su vida una plenitud y un valor que de otro modo, manteniéndose la margen de la lucha, nunca conocería.

Un Primero de Mayo Difícil .Lorenzo Lechuga Villegas

2 de mayo de 2010, 13:00